Un lugar lleno

de contrastes

En la Posada del Puente conviven la historia y lo contemporáneo, la cercanía de la ciudad y la calma de la naturaleza, la conectividad con la desconexión. Un hotel con 40 años de experiencia se renueva para atender a las necesidades de los viajeros contemporáneos, sin perder el espíritu del lugar.

 

El Puente Grau fue construido entre 1884 y 1898 sobre el río Chili. La edificación en base a piedra y sillar fue una obra monumental para la Arequipa de finales del siglo XIX. Bajo este patrimonio que aún conecta a la ciudad y que es, en sí mismo, un lugar de gran interés histórico, se ubica desde hace cuatro décadas La Posada del Puente.

 

El hotel, a diez minutos en auto del aeropuerto, se encuentra en medio de dos zonas imprescindibles de la ciudad. Por un lado, a una corta caminata de distancia, está el Centro Histórico, con sus principales atractivos: los arcos de la hermosa Plaza de Armas; el impresionante complejo del Monasterio de Santa Catalina; otras muestras de arquitectura señorial arequipeña, como el Convento de la Recoleta, la Casa Tristán del Pozo y el Palacio de Goyeneche; y el Museo Santuarios Andinos.

 

Hacia el otro lado, se descubre el tradicional barrio de Yanahuara, conocido por sus angostas calles adoquinadas y sus antiguas casonas de sillar y aires coloniales. En el corazón del barrio se encuentra la plaza principal, la iglesia y los arcos del Mirador de Yanahuara, con su impresionante vista de la ciudad y los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu.

La Posada del Puente es también el punto de partida o de retorno para las aventuras que propone la ciudad. Desde rafting en el río Chili, hasta escalada en roca en el Valle de Chilina, pasando por una caminata de un día en la ruta del sillar (que revela las canteras de piedra volcánica y el fotogénico Cañón de Culebrillas) y, por supuesto, por el imperdible Cañón del Colca.

 

Restaurante

Insumos locales con un sabor actual. Comfort food en base a ingredientes locales, en una carta diseñada por la experimentada chef Jana Escudero. El restaurante que ha sido parte de la historia de la posada renueva sus sabores, pero mantiene las tradiciones que le han hecho una parada culinaria obligada en Arequipa: las noches de piano y de fogata.

La experiencia de una posada que ya es parte de la vida de la ciudad.